The Wallet Test

Paul Kinsella dejó deliberadamete 100 carteras idénticas delante de cámaras ocultas para analizar si los que la encotraban decidían devolverlas. Cada cartera contenía dos dólares y 10 céntimos en metálico, un supuesto cheque regalo de 50$ y un carnet de conducir con la dirección clara del supuesto dueño (además de otros objetos que suelen encontrarse en las carteras, como notas o tarjetas de visita) como puede verse en la descripción del experimento.
De las 100 personas que “tomaron parte” en el test, 74 fueron honestas y devolvieron las tarjetas con todo su contenido, 26 se quedaron con ellas (ojo que tenía solo dos dólares) de las cuales tres intentaron usar el cheque regalo. Los resultados se dividen por sexo, edad (aprox) y raza y el sitio contiene hasta vídeos del encuentro e imágenes de satélite de las localizaciones de las distintas carteas.
La cosa queda más como una anécdota que otra cosa. La muestra es algo pequeña y eso, junto con la aleatoriedad de la misma (los que pasaban por allí) y el uso de una cantidad monetaria fija y pequeña y en lugares más o menos similares no puede considerarse ni como representativa de ningún grupo específico ni como un estudio medianamente serio de las actuaciones de diferentes conjuntos poblacionales (por lo poco que me acuerdo de estadística de carrera). De todos modos si es interesante el observar que (contra todo pronóstico ya que a veces pienso que tendemos a pensar que todo el mundo es malo y ahí afuera solo hay dragones) 3 cuartos de los que encontraron carteras con calderilla se dieron la molestia de devolversela a su legitimo dueño.
Aunque no se relaciona ni de lejos (ya que son bromas mas que estudio) Craigslist ha sufrido casos parecidos de intentar analizar el comportamiento que se supone privado. Hace cosa de un año a un tal Jason Fortuny no se le ocurrió otra cosa que colocar un anuncio falso en la sección de “casquete rápido” de CL Seattle pidiendo algo de BDSM pal cuerpo y publicó todas las respuestas con fotos y sonidos en la encyclopaedia dramática (al loro con la foto que puso) a lo que le siguió una copia idéntica en CL Portland. Wired lo catalogó de sociopático en su día y uno, que se gana la vida como se la gana y que ve muchas cosas por estos ojitos solo piensa por un lado que este el reverso del anonimato que queda implícito en el sistema y por otro que el exponer claramente con tus datos reales de primera algo que no quieres que se sepa a un total desconocido es síntoma de no haber entendido del todo que nos hemos metido de cabeza en una sociedad cada vez más transparente y pública. Por otro lado el pasado Mayo alguien (con más ganas de coña que otra cosa) escribió un missed connection falso de una chica en CL New York para ver quien contestaba. A los que lo hicieron les contestó “estas escribiedo a mi novia, gilipollas!”.
Comparado con otros estudios:
http://www.theinquirer.es/2007/10/05/uno_de_cada_tres_tecnicos_no_sabe_repararte_el_pc.html
Este tiene hasta valor estadístico.
En general la gente está encantada de hacer un favor tan grande a un coste tan pequeño.
Mira, no tiene mucho que ver, pero me parece un uso muy simpático de las estadísticas, y aunque no lo he analizado nada a fondo, me parece que técnicamente irreprochable. La conclusión moral/ética que se saque ya es personal e intransferible: http://www.globalrichlist.com/
Eso sí: Paul se lo ha tenido que pasar bomba con la preparación.
Me ha recordado a mis amiguitos y yo cuando éramos unas tiernas criaturas, y entre otras diabluras, pegábamos al suelo con superglue/locktite una moneda de 20 duros y esperábamos a los incautos que inútilmente intentaban llevársela.
Algunos lo conseguían (a patadas, haciendo palanca con una llave) y nos quedábamos sin nuestras partidas de futbolín.
:-(