The Great Firewall of China… at Google

The Bill Board Liberation Front de San Francisco (que llevan en esto desde antes de que muchos de los de aqui nacieramos) y monochrom han colaborado juntos en la instalación de una valla que representa la tortura y la representación del régimen chino en la mismita puerta de los cuarteles generales de Google en Mountain View en el preciso momento que la junta de accionistas de la compañía se reunía para repartirse los cuartos, darse palmaditas en la espalda, fumar puros e irse de putas (digo yo, que es lo que me han dicho que suele pasar). No se ustedes, pero yo me como los crispis leyendo noticias de Google como mi madre hace con el Hola y hace una semana que no cago duro sabiendo que el board de esa compañía ha votado con casi unanimidad (el ruso se abstuvo, ni si ni no) en CONTRA de la creación de una comisión de derechos humanos y la creación de un código de conducta para los negocios que lleva con el régimen chino (ambas propuestas fueron enviadas por Amnistía Internacional a Google hace unos meses). Desde que el més pasado la perramala esa de Marissa Meyer dijo que lo de “Don’t be evil” era bromita y que no había que tomarselo tan en serio, a mi google de mis amores no hay quien la reconozca.

La protesta de BLF se encuadra en una serie de acciones en la zona contra las bases mismas del capitalismo americano que ayuda a la “protección” del gobierno chino en su enorme (y recien nombrado primero en el mundo) mercado de Internet. Un gobierno que necesita y usa de la tecnología de occidente para su represión al igual que los nazis usaron compañías americanas para la producción del Zyklon B. Triste es tener que explicar y recordar las relaciones de muchos gigantes de Internet con ciertos regímenes y la resposabilidad moral que tienen ciertas compañías justificadas por la sagrada búsqueda de beneficio (es que el mercado allí es así, ya me entienden) pero más triste tener que escribir noticias que, pese a lo simbólico y espectacular, tienen poca cabida en una serie de medios de comunicación que esconden su desconocimiento más absoluto de la industria y la tecnología en una cortina de patéticos artículos más interesados en posicionarse cerca de supuestas tendencias que en entender sus consecuencias últimas y dar una visión medianamente crítica no solo de las repercusiones del uso de nuestra tecnología (nuestro conocimiento) en ciertos ámbitos, sino sobre la misma y última peligrosidad de la generación de dependencias en los flujos de información que producimos y consumimos y la esclavitud a la que sometemos nuestra persona virtual. Hay medios que escriben noticias de tecnología dirigidas a un mínimo común denominador como quien escribe noticias de toros y de fútbol, cambiando los paseillos, penaltis y fichajes por cambios en el estilo de la letra de la página principal, eternas promesas de integraciones con el móvil y supuestas sinergías que ya hace mucho tiempo que no se las cree nadie.

Parar la antorcha

Al igual que Europa odia a EE.UU. (por lo que es, por lo que representa, y especialmente por como nos hace ser y de que forma sus gobiernos -piernecitas escualidas de Aznar encima de la mesa, puro en boca- agachan la cabeza ante cualquier tipo de imposición yanki), EE.UU., o la ridiculamente pequeña burbuja de EE.UU. que conozco, odia secretamente a China, no solo por ganarles en violaciones de derechos humanos (risas y aplausos), sino por ser la contradicción viva de las acciones de su gobierno, que con una mano demoniza el comunismo cubano y por otra lame el culo de China a la que abraza y nombra compañera a las primeras de cambio. Aunque el yanki medio (no el de aquí, ojo) no sepa la diferencia entre maoismo y marxismo (como casi no sabe contar hasta diez, dicho sea de paso), el tema del manteniendo del embargo a Cuba y la imposibilidad de sus habitantes de pisar la isla sale en el debate a primeras de cambio. Uno sabe que vive en un país de ideas fuertes -EE.UU. es una puta construcción ideológica al fin y al cabo, que los yankis demuestran en su repeto y adoración casi religiosa por su constutición- que por un lado valora la fuera de las ideas como motor de su sociedad y por otro no es capaz de escapar a ese discurso de redifinición perpetua para darse cuenta que existen otros países en el mundo, a cuyos gobiernos y formas de vida tiende siempre a sobresimplificar.

En España no nos manifestabamos tanto contra la guerra como en contra de Aznar con la guerra y es este mismo tipo de odio a China o a las acciones de su gobierno con China las que hace sacar a los estadounidenses de sus casillas. Si las olimpiadas fueran en EE.UU., Europa sería unas fallas de imágenes de Guantanamoo Abu Ghraib, pero las olimpiadas son en China y es esa misma fibra sensible la que aqui les toca y que se manifiesta de las formas más extremas, siempre teniendo en mente que los americanos son mucho mas “teatrales” en sus formas de protesta (para ellos, al contrario que para nosotros, un discurso público de intenciones simbolíza más que una manifestación de un millón de personas). Es por ello que en este país se han tomado el tema de las olimpiadas de manera muy personal. San Francisco -el que lo decidió fué un genio- ha sido la ciudad elegida para acoger la antorcha en su trayecto hacia la capital de China.

El problema es que este sentimiento de odio generalizado choca con el de un tercio de la población que es de orígen asiático y que sorprendentemente (quizá porque su emigración se produjo mayoritariamente cuando la fiebre del oro y las condiciones de vida y segregación que han conocido desde entonces no fueron las esperadas) es partidaria del régimen chino como demuestra la gran cantidad de banderas comunistas que aún hoy ondean en las grandes bolsas de población asiática de la ciudad y se han tomado el tema como una oportunidad no solo de demostrar su apoyo hacia el régimen, sino como una de las pocas oportunidades que tiene para afirmar de manera colectiva su identidad contra una clase blanca a la que (justificadamente o no), considera dominante. Por si fuera poco estamos en la ciudad con más ingenieros y uso de Internet del mundo y tanto la facción pro china como la enfocada en impedir el paso de la antorcha se han pasado semanas inundando las zonas más cercanas culturalmente de la red con vídeos, aplicaciones y peticiones de acción para este día.

Los dirigentes de la ciudad (no se en que cojones estaría pensando el admirado alcalde, que lo mismo te da una de cal al -casi- legalizar la marihuana y permitir el matrimonio gay que una de area como la de hoy) se han encontrado intentando hacer que la antorcha esquivara mareas de protestas y contraprotestas más concentradas en demostrarse odio mútuo que en lo que pasara al tío de la llama que corría (casi solo y mirando hacia los lados como diciendo que pasa aquí) a pocos bloques de distancia. La antorcha, en su recorrido más corto desde que salió de Atenas (unas 15 veces menor que el de París o Londres) ha tenido que usar varios medios de transporte marítimos y terrestres mientras, casi en tiempo real y en reacción a la marea de información que se producia en blogs, medios oficiales y twitters varios, reaccionaba cambiando varias veces de trayecto terminando, de manera cutre y descolorista, paseando el fuego en solitario por varias de las zonas más cutres de la ciudad.

SfGate ha colocado fotos y videos de la que se ha liado en uno de esos cansinos mashups con google maps
Laughing squid tene una estupenda colección de fotos y videos de la que se ha liado (curiosamente ha sido el pistoletazo de salida del nuevo servicio de video de flickr)
Un gráfico de donde iba a ir la antorcha y donde acabó

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