Manhattanhedge
Uno de los problemas más horribles a los que nos enfrentamos como especie es la conservación de nuestro rastro informativo para las generaciones futuras. El paso del formato papel a los medios digitales ha conseguido que hoy casi nadie pueda leer esas fotos horribles que hicimos con esa camara Sony Mavica que grababa en discos de 3 pulgadas y media, sin contar la cantidad de CDs o DVDs que dejan de ser usables a los pocos años e incluso el patron de los nuevos usuarios de Internet que sustituye el uso del tradicional correo electronico por los sistemas de mensajería de las redes sociales (no los culpo, aunque caen imbécilmente en redes propietarias las ventajas de un sistema opt-in sin recibir anuncios de alargamiento de pene cada dos horas superan lo que parece charlatanería esotérica de control de flujos de información a su lado)
Lo cierto es que si no conseguimos conservar nuestros blogs, flickrs y twitts para la posteridad un arqueologo del futuro llegara a la conclusión que la isla de la enorme isla de Manhattan fué en realidad una suerte de calendario solar orientada perfectamente para mostrar la dirección de los rayos del Sol en dos fechas equidistantes al solsticio de Verano.
Acabo de llegar de Nueva York. Siempre que vuelvo de esa ciudad (cuatro veces que seran cinco en dos semanas) me llega una especie de nostalgia por el cambio. Me quedo en San Francisco porque no hay nada más que me estimule en el mundo que la diversidad de su gente. Al llegar a mi currículum uno sabe de sobra que siempre voy a tener una pierna en la zona al no haber otra que me ofrezca nada remotamente parecido. Es una ciudad donde he conseguido crearme un refugio que identifico cuando cuando lo pisan gente de otras épocas y lugares (hablo de ciertas examantes que se cuelan en tu esfera sin derecho, sin avisar, dispuestas a trastocarte la historia y los recuerdos y con ese horrible fetichismo tan femenino que traen consigo por conocer tu vida sin ella y tu novia y las eternas e indiscretas preguntas sobre supuestas futuras bodas e hijos -voy a terminar creyendo que ciertos especímenes de su género se alimentan de la imágen de las que las reemplazaron- pero ese sentimiento de seguridad se trastoca cuando visito la gran manzana al ofrecerme (ofrecernos si hablamos en de mi pareja) algo con lo que mi San Francisco no puede competir: densidad de gente, museos, cuatro estaciones al año en lugar de una eterna y gélida primavera temprana y una cercanía más que apetecible con el viejo continente.
Lo curioso es que empiezo a ver Manhattan (y casi especialmente, Brooklyn y la zona de Williamsburg -mi querido barrio fuera de mi barrio-) como una tercera casa y comienzo a conocerla y repetir itinerarios hasta el punto de empezar a reencontrarme en mis visitas con amigos por la calle. Una de las cosas que más me llama la atención de esa ciudad y que es menos conocida es el fenómeno conocido como Manhattanhedge o el solsticio de Manhattan.
San Francisco es una cuadricula perfecta orientada de Norte a Sur, muy cerca de donde se pillan esos tranvías de los de ir colgado por afuera una rosa de los vientos te recuerda que los puntos cardinales coinciden perfectamente con los ángulos de la ciudad. La disposición original de esa cuadrícula fué un desastre para la ciudad ya que muchas de las calles encaran las siete colinas de San Francisco de forma frontal lo cual recrea la característica abundancia de enormes y empinadísimas cuestas (las malas lenguas avisan que ese plan de urbanismo fué diseñado directamente por el Imperio Español en la época de la colonización de California), Manhattan sin embargo tuvo un plan diferente (El Commisioners Plan de 1811) que torció la cuadícula 28,9 grados de sus coordenadas este-oeste originales. Este cambio de coordenadas hace que dos días al año distribuidos igualmente alrededor del sosticio de Verano (generalmente el 28 de Mayo y el 12 o 13 de Julio) las calles de la isla esten alineadas perfectamente con el Sol, permitiendo que por uno de los lados podamos ver el amanecer y por el otro en la misma calle, el anochecer. Dos fechas similares alrededor del Solsticio de Invierno (5 de Diciembre y 8 de Enero) permiten ver la salida del Sol con mas o menos la misma precisión aunque por las clima de la ciudad no permite disfrutar de las espectaculares vistas de las avenidas mientras las ventanas de los rascacielos reflejan perfectamente los rayos del Sol mientras desciende.
Manhattanhedge en Wikipedia

La fotografía es preciosa, me encanta.
gracias
Buenas Juan Pablo, no es el tema de este post… pero ya toca un post sobre el Burning Man y unas fotos :)
Saludos desde Valencia ya regresado y aburrido…