La ciudad con más bicicletas del Mundo

Un anónimo benefactor acaba de donar 1200 bicicletas nuevecitas para el proyecto Yellow Bike de esta edición de Burning Man que estan siendo pintadas, arregladas y transformadas a su estilo por el Black Label Bike Club (una organización internacional de ciclistas anarquistas y mutantes creadores entre otras cosas de las bicicletas girafa). Yellow Bike será un conjunto enorme de bicicletas gratuitas y libres desperdigadas por el enorme desierto donde se celebra el evento para que cada uno las use, las disfrute, las modifique o las deje donde quiera, sin limitaciones y sin miedos de ningún tipo. Durante los ocho días de su utópica existencia, Black Rock City será la ciudad del mundo con más bicicletas per cápita.
La modificación de vehículos y la cultura del regalo son dos constantes en la vida de Burning Man. El departamento de vehículos mutantes de Black Rock City solo deja patrullar a vehículos convenientemente transformados (como barco pirata, como dinosaurio o como pequeñas tartitas, la imágen es lo de menos) y la costumbre suele contagiarse a las bicicletas que cada uno necesita llevar para moverse en la enorme superficie del desierto, que quedan identificadas con peluches, flores o artefactos luminosos que impidan las perdidas.
La ausencia de dinero o de corporaciones (pese a que este año ha traido cola) genera en una cultura del trueque y del regalo que no conoce precios y que incita a cada uno a aportar con lo que pueda a la creación y vida de la ciudad, sea en base a donaciones (como la de las bicicletas) sea con la creación de algunas de las estupendas y efímeras obras de arte que se exponen cada año (como la espectacular bigrig, conformada por dos camiones cisterna enrollados en espiral). No es raro ver que los ciudadanos de Black Rock City tapan con cinta las marcas de los utensilios o camiones de alquiler que usan para llegar a La Playa y se las ingenian para no depender de las fuentes de suministro de alimentos, agua o energía tradicionales para su subsistencia. La cultura del regalo hace que se valoren las sonrisas de vuelta, el karma y el altruísmo recíproco creando flujos de energía positiva (cuando alguien te regala una fotografía, una pintura o te dedica una poesía) que engloban, dan sentido a la existencia de tan curiosa ciudad y dan las energías suficientes para seguir, a la vuenta, viviendo día a día en el mundo real.
Frente a esto y ante el potencial de beneficios se enfrenta el concepto de marca que no conoce de tradiciones, de arte, de autoorganización ni del sentido poético de un encuentro en el desierto. Las marcas y las empresas solo saben de aumento numerico de beneficios a tres meses vista con los ojos puestos en la próxima publicación de resultados que determinarán lo que los inversores (generalmente otras corporaciones impersonales y alejadas de un posible espíritu original de empresa) se meteran en el bolsillo mientras que su acción englobadora y productizadora termina reduciendo todo al mínimo común denominador de lo comercial, lo absurdo y lo sin gusto. Burning Man tiene aún el atractivo hip de la autoorganización, la tecnología y la estética extrema a lo MadMax y no es raro que las empresas y sus marcas intenten, aunque sea de puntillas y sin hacer mucho ruido, aproximarse todo lo que puedana su sombra.

Una de las empresas que más torpemente lo esta intentando es Google. Aunque en una España saturadísima donde las tendencias en internet lo han marcado durante demasiado tiempo elementos casposos a lo Terra o a lo Rebajas del Corte Ingles la compañía del logito de colores aún genera en el personal rebuznos propios de grada de furbo o bar de serrín en el suelo; en San Francisco Google se ve como una amenanza a la integridad cultural de la ciudad y a sus mismos principios lapidada a base de vídeos con ingenieros sonrientes más propios de una producción cheesy y derechosa a lo disney que una empresa de tecnología. Uno de los modos en los que la marca Google ha intentado juntarse a Burning Man ha sido la publicación de un video tutorial con consejos corporativos sobre como cocinar en tan extremo entorno dados por el nuevo chef de la compañía (el nuevo, ya que el antiguo se les fue a por tabaco dejandonos un tiempo de descanso mientras su márketing cesaba) obviando que en el sitio del festival ya hay buenos y abundantes recursos más orientados a organizar comidas comunales sin intentos de meter logo donde no lo llaman. No es la primera vez que la empresa intenta mezclarse y poner su huella en los acontecimientos más autónomos y culturales de la ciudad. Los grados de su estupidez llegaron a la cima cuando hace un par de años un lumbrera de su horrible departamento de marketing tuvo la idea de ir a contratar al Bay to Breakers, un evento nudista alucinógeno más cercano a los valores sanfranciscanos del amor libre y la experimentación personal que al horrible inicio de una sesión de papeleo. Las malas lenguas cuentan que este año la mesa donde Google estaba intentando contratar personal tuvo que darse el piro cuando más de uno intentó protestar su presencia colocando miembros viriles en las hojas que esperaban ser firmadas por supuestos futuros ingenieros.
Burning Man, su cultura del regalo y su independencia brutal recreada en una ciudad invisible de una semana de vida no durará para siempre: las donaciones se convertirán en patrocinios y la ausencia del dinero se anulará por la infiltración de lo que al principio parezca una moneda alternativa desembocando en mercantilización, venta centralizada y la creación de otro parque de atracciones. La gente que lo habita es consciente de vivir en un TAZ al que por su inercia, su crecimiento y las presiones del capitalismo más imbécil le quedan pocos años de vida en su forma más pura.
- ValleyWag a Google: Bay to Breakers: Is nothing sacred?
- LaughingSquid: 1200 Bikes donated to Burning Man´s Yellow Bike Program
- Gift Economy en Wikipedia
mas que amsterdam ? :-)
asquete da google, si.. pero no olvidemos que cualquier empresa tiene un departamente de pr que se encarga de promover la empresa de una u otra manera. en este caso, me temo que el departamento da asquete. culpa de la empresa de haber elegido a tal pr manager.