If you build it, they will come

Regreso esta mañana de un desayuno (35 grados en San Francisco, nuestro particular verano de Otoño ha llegado) y al recoger el correo de regreso veo, dedicada a mi novia, la postal que envié hace pocos días desde Burning Man con su matasellos rojo de Black Rock city, y el simbolo del hombre (brazos arriba, a punto de ser sacrificado) sosteniendo un sobre en su mano con las palabras burn rodeándono. Cambie el sello y el envio por colgante con mi nombre que habia hecho dias antes y que aseguraba que todos habíamos nacido alli. Durante mi estancia ví gente casandose en sus murallas con su certificado de matrimonio sellado en la ciudad y entendí que algún día asistiríamos a algún nacimiento. Es raro tener la prueba física de la materializacion de la ciudad invisible, de la legalidad y legitimidad de la misma a los ojos de los que nunca la han pisado.
Parece que los lapsus de este blog son entre viajes a Burning Man, lo del medio casi que no importa (cumplir primaveras, cumplir experiencias en el desierto). Como alguien puso en los comentarios en el ultimo mes y medio me he dedicado a tomar unas merecidas vacaciones (dos viajes a la costa oeste, uno a Europa), preparando mi experiencia en el desierto y paseando las innumerables visitas que me llegan de todas partes. El dolar baja y me salen amigos antiguos como al del anuncio de los donetes, todos se acuerdan donde vivo y reclaman, aunque haga años que no sepa de ellos, su espacio en el salon de una casa victoriana en medio de una de las ciudades más caras del mundo. Me he recorrido medio planeta de sofa en sofa, asi que por supuesto, por rara que sea la visita, nunca digo que no. Es una oportunidad de ver a amigos de verdad, con los que no he perdido el contacto y a los que casi les sobran los paseos por la ciudad para que pasen un buen rato y de reconectar con gente que tenia perdida y ver si hemos cambiado tanto como aseguramos al principio. Con la cantidad termino clasificando las visitas en varios tipos, a las que sugiero diferentes itinerarios, tiempos y acompaño a cenas a zonas diferentes de la ciudad. Estan los amigos de siempre, los de Cadiz y Madrid, están las exnovias con sus flamantes nuevas parejas y sus flamantes nuevos peinados, amigos del colegio, parejas gays, amantes de la naturaleza y urbanitas que se asfixian cuando estan lejos del asfalto, los que vienen a la Costa Oeste esperando temperaturas de 40 grados y playas infinitas (el sábado hizo 12 grados, la costa del Pacifico se mantiene a pocos sobre cero, la niebla no deja ver mas alla de dos cuadras) y los que conociendo como es la California del Norte esperan poco menos que entrar en un monasterio budista a orillas del Big Sur poniéndose de tofu hasta las cejas en un jacuzzi de aguas termales y cambiar de religión tres veces en cuatro dias. Pasar por los mismos sitios, los mismos itinerarios y las mismas visitas, foto aquí, vista allá, a la vuelta de la esquina hay una planta de regaliz, una cuyas flores saben a anis, dos manzanos (aprovechense que ahora es tiempo) y dos calles mas abajo pasamos por una mata de moras que estan buenisimas, cinco minutos para pararse a comer algunas. Conozco un restaurante de pescado vegetariano de puta madre. Solo he ido cuatro veces en lo que va de semana.
Hay patrones y patrones, las exnovias suelen odiar las cuestas (venirse aqui y no querer subir cuestas es como ir a Manhatan y no querer ver rascacielos) y prefieren sitios mas europeos para la cena. Los amigos de siempre suelen tener una fijacion por lo americano y no es raro que acabe llevandolos el primer dia a comer una hamburguesa, el segundo a una barbacoa y el tercero pille tickets para el baseball. Uno de los pocos patrones que se repite, bien antes del viaje, bien cuando ojean la cantidad de libros de fotografias que hay en casa, es el querer ir a Burning Man.
Burning Man se convierte en mi espacio de relax un momento de comenzar de cero, de alejarme de todo, de tener mi espacio en soledad rodeado de 50.000 personas con las mismas necesidades, con la misma apariencia heterogénea y las mismas conversaciones y la misma falta de inhibiciones. Cuando llego a la ciudad, veo los carteles en linea en el desierto con citas relacionadas con lo que vas a vivir, pensar en estar bici ridículamente llena de luces y peluche, gafas de buceo y mascara de gas para aguantar las horas de tormenta de arena en medio de las temperaturas mas extremas de la tierra solo sirve para que me den escalofríos, me ponga una sonrisa en la cara y me den palpitaciones mientras termino los ultimos preparativos y planes que comenzaron a materializarse mas de seis meses atras. Cruzar el espejo significa conocer gente y enredarse en conversaciones sobre la materia de la realidad, ver masas de gente sin religión rezando en grupo, ver vidas cambiadas para siempre y escuchar quien murió a tu alrededor alejado de la civilización, recibir y dar masajes y regalos, que te besen, que te abracen, que te quieran. La estructura de la realidad que los años nos ha calzado es arrancada brutalmente y puesta contra un muro. Significa volver con otros ojos.
La energía del evento se suele transmitir con mis palabras y mis fotos, y no ha habido nadie que haya estado en mi casa que no haya dicho de ir al año siguiente. Su diligencia en la visita a California se transforma en inseguridades cuando la fecha se aproxima y todos sin excepción terminan buscando escusas para no venir. Por mucho que me hayan prometido vivir la experiencia a mi vuelta escucho la cantinela de siempre y hago como que comprendo, como siempre. De este año no pasa, el siguiente seguro. Todo el mundo me jurara que el año que viene vendrá y que no sabe que ha pasado que en el ultimo momento habia demasiados preparativos y demasiadas cosas pendientes y el peso de la realidad era demasiado espeso como para escaparse y los vuelos estan muy caros y la gasolina ha subido tela y tengo una prima hermana que no ha podido pedirse los dias asi que mejor nos vamos dos semanas a Ibizacomosiempre, que queda mas cerca y también me han dicho que hay gente rara y tios con pareos. El año que viene seguro. Tu avisame cuando pongan los tickets a la venta. Palabrita.
Tengo una amiga de Madrid que hace poco me preguntaba porque los andaluces solemos apuntarnos a lo que salga para, en la mayoria de los casos, sacar una baraja de excusas para quedarnos donde estábamos cuando se acerca la fecha del evento. No creo que sea algo inherente a la cultura andaluza. La autoimágen es el resultado de la pregunta “¿Que piensan los otros de mi?” por lo que tienen sentido que inflemos de espectativas no solo nuestro ego, sino la idea que de nosotros tienen nuestros interlocutores. Muchos prefieren vivir en un mundo de fantasía (negándose a fantasias más perfectas y ragnoeales) y siguen año tras año engañando su ego al pensar que realmente, el año que viene serán capaces de vivir la experiencia.

¿Que se pierden por quedarse en su casa delante de la tele?. La sensación de sentir el desierto debajo de las ruedas de la bicicleta solo y rodeado de decenas de miles de personas. Bailar por la noche en un templo construido en basura y al alejarte pocos metros descubrir en un claro un solitario friendo patatas que te ofrecerá c,on ketchup, descubrir a los pocos minutos un avión rosa destrozado en el medio del desierto el cual tiene un abertura en su parte trasera donde al subir hay una chica en un bar ofreciéndote cocos recien cortados con su machete. Una sauna en medio del calor tan brutal que al salir tiritaba de frió a los 50 grados de temperatura en la cual nos hacinábamos una veintena de personas con el calor y un tímido cartel que pedía (por favor) que “intentaramos” no mantener relaciones sexuales. Mi bicicleta, llenísima de luces parpadeantes, fue robada por un grupo de locos del LSD que se encerraron a Las noches a casi cero donde la música glitch suena a kilómetros y todos sin excepción se cubren el cuerpo de leds brillantes. Meditaciones, historias, cuentos, regalos, desayunos varios (algunos con sus camareros y menus, todo gratis, el dinero esta prohibido), masajes y vistas estupendas de esa ciudad invisible desde edificios de acero de nueve plantas construidos y destruidos en menos de una semana. Grupos de baile y fiestas en medio de tormentas de arena que hacen que en pocos minutos tu piel se te vuelta tan desagradable que quieras arrancartela a tiras. Es la ausencia de complejos eliminada por la fotogenia de sus paisajes y habitantes. Las dulces drogas. Este año mucha gente se saludaba diciendose “Welcome home” al llegar a la ciudad (quizá alimentada por el “Consider yourself, at home! Consider yourself, part of t he family!” que sonaba sin cesar en las primeras horas de una de las radio de Black Rock City) y es así como me sentí, como si mi vida naciera en ese punto efímero del planeta y todo el resto fuera la excusa para poder volver cada año.
Es la teoría, por supuesto. Uno tiene una madera y una historia detrás. Este año he aprendido que la otra cara de la moneda son los que sin estar preparados mentalmente se arriesgan, pensando que van de vacaciones a un resort. Mis dos compañeros, tan vírgenes como italianos, ignoraron la larga ristra de llamadas, emails, documentos y wikis con instrucciones que les envié durante semanas y, sin saber más de la ciudad que por lo que vieron en una veintena de fotos en flickr, sufrieron un colapso nervioso a las pocas horas entre el efecto de los abrazos y besos y la cantidad de gente desnuda, saltando. La inmensidad de una ciudad del tamaño de una metrópolis y la incapacidad de disfrutar más de una fracción de la misma. El calor y la sequedad que te destroza la piel durante semanas. Los contrastes entre la fotogénica luz blanca del desierto y las ropas de sus habitantes. Uno no paraba de hablar, la otra de llorar. Mientras se iban, me aseguraban que esto no es como en las fotografías y que el año que viene (prometieron, de nuevo) se prepararían mejor.
Mucha gente pregunta porque Black Rock City se genera en las peores condiciones posibles. La repuesta (la descubrí al ver partir a mis invitados) es el crear un filtro que reuna a los que tienen una misma manera de ver la vida. No seria lo mismo en una playa o un centro comercial, no se produciría la misma energia a no ser que estés en medio de ninguna parte, de haber llegado con vida. De sentirte rodeado exclusivamente por personas con la mismas pocas luces como para recorrer el mismo camino.
He dejado de presionar, he dejado incluso de sugerir y de cargar con la responsabilidad de la felicidad futura de nadie. Mi casa se ha convertido por obra y gracia en el hotel de pulserita de todos los amigos que he tenido pero no quiero exponerlos al mar de excusas o a otro posible shock a cien kilómetros del enchufe o fuente de agua más cercana. Por cada uno que construye su realidad para no venir, hay cientos que desearían hacerlo y hay miles de maneras de asistir a Burning Man desde la comodidad de tu mesa camilla y es que en una ciudad donde el regalo es imperativo, hay muchos campamentos que hacen el regalo de las comunicaciones al exterior por lo que la población suele filtrar lo que pasa dentro de las murallas de la ciudad. La organización de la ciudad y sus miembros más activos tiene un blog (the burning blog) y un twitter (TheBurningMan) donde generalmente no se transmite otra cosa que un parte de los frecuentes white outs (tormentas de area que te dejan paralizado durante horas). El blog se ha centrado tanto en la preparacion del evento como en la construccion de la ciudad, y ultimamente, en la vida de la misma. Iluestres twitteros son danger_ranger, sfslim, actiongrl, josephpred, tomprice y spanktar.
Si preferimos formas más visuales de interactuar con lo que pasa dentro, desde hace ya tiempo existe el acuerdo no escrito de taggear las fotos como burningman y el año correspondiente, el flickr, cualquier cosa con el tag burningman2008 suele venir desde dentro de las entragnas del evento. Flickr tiene asi mismo una implementacion del mapa realizado por Mikel Maron sobre Open Street Maps (atencion lectores, OSM sera la cosa cool del 2009 que hastiados acabamos odiandolo!) con algunas fotos geotaggeadas (?) del evento. En el mapa se puede ver la distrubucion de los campamentos, se puede adivinar la dimension y el contenido del evento y por si alguien tiene curiosidad, decirle que este uní de la Alternative Energy Zone (que intenta promocioar las fuentes limpias de energía en el evento) entre las calles 6:45 (masomenos) y Gremlin. Google, cuyo departamento de marketing llora por las esquinas intentando ver como sacar tajada del asunto (cualquier dia montaran allí una cafetería de comida gratuita y un centro de reclutamiento y sera cuando le partan la cara) tiene un par de mapas en papel sobre los cuales (y aqui esta lo interesante), muchos usuarios han colocado informacion de los eventos que se puede consultar en tiempo real. Además de las imágenes y los mapas la ciudad suele tener tres o cuatro emisoras de radio que emiten en FM para adentro y en streaming para afuera de las cuales Burning Man Information Radio es la más popular y suele suelen tener una curiosa mezcla de música, emisiones captadas en las emisoras de radio que la gente suele llevar napara comunicarse, parte del tiempo e información de los eventos y arte que suecede en cada momento.
Ya que mis pánico se adueñó de quien me trajo, pasé las últimas horas intentando conseguir un pasaje de vuelta a la realidad. Conseguí un sitio en el coche de un médico israelí que según comentaba, necesitaba la energía del evento antes de poner rumbo a Costa Rica donde ayudaría a dotar de energía solar a hospitales del país. Llevaba una mirada triste todo el camino mientras discutíamos, tras darle caladas a una pipa de marihuana que escondía en un huevo del techo solar del coche, las razones que nos permitían vivir en este mundo y lo que echaríamos de menos de Burning Man. Los dos sabíamos que la vida será mucho más dura sin actos esporádicos de baile, sin tanto abrazo, y sin casi la posibilidad de comunicarte con los que has dejado en el mundo real.
Impresionante. Es imposible de imaginar con leerlo, pero debe ser impresionante.
Felicidades por el blog.
Bon dia,
De verdad es tan caro SF? siempre aparece este dato y a mi me pareció más barato en determinadas cosas que Valencia… y si pasamos a términos relativos muuucho más barato
Generalmente es cara la vivienda y alojamientos varios (echale una mirada a los hoteles y alquileres de piso por la zona en cl), el comer comer o el beber beber no es tan caro (generalmente sorprende que es casi mas caro comprar en un supermercado que salir a un restaurante a cenar). Un abrazo a los dos :)
siempre puedes cuidar unos gatos ;)
saludos varios
Hacía tiempo que no me pasaba, pero me he acordado enseguida de esos posts interminables que tanto nos gustan ;) No sé si tendría huevos para ir al Burning Man, pero si algún día lo hago (aprovechando alguna visita a mi hermanita de Palo Alto) ya te pediré esos consejos que tus amigos italianos no tuvieron precaución de leerse ;)
Como siempre, un placer leerte. Enhorabuena por el blog y esos larguísimos posts!
Gracias por un nuevo post! Se echaba mucho de menos la actividad en este fantástico blog. A mi me daria un poco de canguele ir al burning por el tema de Sofia… pero seguro que hay gente que se lleva a los bebes y que se lo pasan de miedo.
Un abrazo grande amigo!
Hacia tiempo que no te veia por el lector de feeds (por cierto, esta entrada no me sale :?) y entro a la pagina con mono de leer algo y … bang! Genial.
Field of Dreams
Hace varios años que vengo histeriqueando con la idea de organizarme un viaje al Burning Man, me he convencido, que el año que viene voy.
Por donde me consejas empezar para hacerlo desde Argentina?
Salut!
Eh, que queremos una entrada técnica, geek o como se llame. :P
Esta no está nada mal, pero bueno, no está la cosa para andar viajando ahora mismo. :(
Vaya tela, qué guapo. Se te echaba de menos.
He leido tu blog, me interesaría mucho hablar un rato contigo pq estoy pensando irme en unos meses, pero estoy PERDIDISIMA!! me agregas?? I need help!! soyanna79@hotmail.com
Me doy por aludida (amiga de Madrid), y no me lo pregunto, es un hecho! :-P Un besote fuerte!!