El engaño de Dios, en Berkeley
Richard Dawkins at Pop!tech from EwS EwS on Vimeo.
El sábado pasado tuve el placer de acudir con Elia, otra migrante de la zona, a ver una conferencia de Dawkins en la universidad de Berkeley con motivo del tour que esta haciendo por varias ciudades estadounidenses sobre ateísmo con motivo de la publicación, hace ya bastante, de su “God Delusion“. Delusion en inglés significa directamente Ilusión -en el sentido de ilusión optica, no en el sentido de “que ilusion me hacen los Reyes Magos”-, el libro fue traducido al español como “El espejismo de Dios”, dándole un matiz suave al que me gusta cambiar por “engaño”, que es más adecuado al tono original de la edición anglosajona….
Berkeley es una de las ciudades donde se concentra la masa pensante y crítica de un país de más de 300 millones de personas. Un país tan brutalmente polarizado que es capaz de contener entre sus fronteras al MIT y al estado de Oklahoma (donde a día de ayer se aprobó por ley que sus estudiantes puedan contestar que la tierra tiene 6000 años y aprobar naturales tan campantes) sin desquebrajarse por el camino y cuya tensión social marca las tendencias que las organizaciones religiosas que otras democracias (como la patria) siguen peligrosamente de cerca. Berkeley es una ciudad donde la gente se divide entre los que estan a la izquierda de Mark y los que estan a a derecha de Lenin y donde alsolutamente cada metro cuadrado de pavimento esta cubierto por una protesta política diferente. Pasear por su campus provoca admiración (por su forma de vida y la masa cerebral que la rodea), desasosiego (al comprender como otras partes del país estan descomponiendo lo que de bueno siempre ha tenido) y sana envidia (por haber pasado mis años de estudiante en una muy española universidad-tugurio demierda donde el enseñarte a pensar queda sustituido por la adoración casi ritual -herencia fascista no me lo negueis- de una masa descerebrada de profesores dedicados tanto perpetuarse en su cargo como a replicar su miseria al meter a individuos de su misma bajeza intelectual en posiciones similares). La educación universitaria en este país (que ni es totalmente privada ni en muchos casos -como esta Berkeley del ejemplo- es mas cara que lo que tenemos en Europa) es lo que hace, queramos verlo o no, que este sitio este en la primera posición en ciencia, cultura e innovación y al ser mayoritariamente estatal contrasta con el resto del sistema social que al haber sido dejado en manos del capitalismo más salvaje, esta totalmente descompuesto hasta la raiz. Esta mañnana, un usuario de reddit (de San Francisco para mas señas) pedía consejo para vivir los menos de 10 años que le quedan ante la negativa de su seguro de pagarle los 3000 dólares mensuales que le cuestan las medicinas que le mantienen con vida. El consejo más recurrente es que emigrara hacia Europa para conseguir salvarse.
Ir a Berkeley a predicar sobre ateísmo (o sobre anarquismo, socialismo, feminismo o marxismo) es ir a un auditorio ganado de antemano a clamar consignas (interrumpidas por aplausos cada pocos segundos) que se repetirán y deshilarán durante semanas por una multitud que no ha dudado esperar durante horas formando colas kilométricas en torno al precioso campus (en cuyo centro hay un curioso campanario veneciano) mientras discutían acaloradamente del papel infantilizador que supone la religión en la personas y la necesidad (casi urgente) de extirparlo de la sociedad, casi quijurgicamente, como si de un tumor se tratase. Aún así, ver a Dawkins en vivo es puro espectáculo, por la humildad de su razonamiento (no podemos asegurar la existencia de Dios más allá de afirmar que hay una tetera de porcelana gigante girando en torno a la tierra), por la forma de desgranar el engaño colectivo que es la religión y por esa pinta locuaz de profesor que le hace saberse manejar en frente de un auditorio aún siendo consciente que, a su pesar, se esta convirtiendo en cabecilla de un movimiento inmenso, profundamente brillante y enfadado con lo que ve a su alrededor, que ha cobrado consciencia de sí mismo hace apenas unos meses y que tiene ansia de atacar, de forma correcta y racional pero agresiva, a la capa rancia de irracionalidad que ha cubierto la sociedad desde tiempos inmemoriales. Una forma no solo de salir del armario para los que somos ateos (darte cuenta de que no estas solo y hay gente a tu alrededor que no esta atontada) sino una forma de, como hicieron las feministas a principios del siglo pasado, empujar a la sociedad hacia nuevas formas de comportamiento, pensamiento, lenguaje y educación.
Dawkins fué enormemente paciente, no solo con las preguntas que hubo tras su conferencia (se me pasaron bastantes por la cabeza, sobre las diferencias religiosas a ambos lados del Atlántico o sobre la posible educación de hijos en un entorno aún hostil al ateísmo), sino con la firma de sus libros -de nuevo formando una enorme cola- a la salida del teatro. Ir con Elia, que no lo conocía, me dó la oportunidad no solo de hablar de su obra, sino de mi interpretación personal de la religión y de como creo que afecta en la vida de mucha gente que aprecio. El comentario del evento en el estupendo blog de Elia es bastante completo y mejor que el que doy yo, asi que mejor no repetir conceptos y mandaros directamente a que lo leais, que merece la pena.
Por cierto, la conferencia fué muy similar (con muy pocos cambios) a la que lleva un par de años dando en varias partes del mundo. Pese a que todo lo que dijo fue grabado por una muy joven asociación de estudios ateos de Berkeley (cuyo nombre es SANE, un juego de palabras que literalmente significa “cuerdo”), pero por lo que he visto aún no ha sido puesto en línea por lo que, en casi de que alguien tenga curiosidad, pongo arriba el vídeo de una conferencia muy similar que realizó en Pop! Tech en 2006 y que se puede decargar aquí mismito.