Anhedonia, de Aleksandra Domanovic es una película hecha enteramente usando imágenes sacadas de Getty sobre el dialogo íntegro de Annie Hall (una de esas películas que debería ser delito visionar en versión doblada, siempre me acuerdo de Annie cuando escucho la palabra “turkey” o tengo que saltarme un semaforo en rojo al conducir para girar a la derecha). La mezcla es de una historia con el sentido que le demos y a uno se le pasa por la cabeza lo fácil (o no) que sería automatizar la creación de este tipo de películas si disponemos del guión y somos capaces de extraer el término o frase con más sentido de cada sentencia (lo cual se puede hacer con un algoritmo de machine learning no supervisado) con los tags o descripciones de imágenes Creative Commons en flickr… food for though. Anhedonia es, además de la imposibilidad de sentir placer, el título original que Allen pensó ponerle a la película y no es esto, sin embarlo, lo más raro que he visto de Woody Allen la pasada semana: Su contribución a Speechless (un movimiento de artistas a favor de la huelga de guionistas que literalmente ha parado la televisión del país desde hace más de un més) es increíble.

Hablando de películas (el post anterior iba casi de lo mismo), aquí se ha formado un cierto y estúpido revuelo casi forzado por departamentos de márketing por Look. Una película que, a lo medio dogma, usa cámaras de vigilancia y muy poquitos medios para grabar toda la historia. La sobreactuación pésima que puede verse en la página de promoción de la película solo queda medianamente aliviada por el artículo de promoción de Maxim que muestra lo cachondas que estan dos de las protagonistas. Si uno quiere ver medianamente como quedaría una película rodada con material de vigilancia de “verdad” (del que nos registra a ti a mi un par de cientos de veces por día sin que podamos decir esta boca es mía), aconsejo dar un visionado a Faceless cuando le pille cerca ahora que anda por Europa y una lecturita a (de nuevo a lo Dogma) su manifiesto para directores de cámaras de seguridad.

Aleksandra Domanovic, por cierto, tiene también una magistral composición con la trilogía de Kieslowsky que merece la pena ser vista.

Los vídeos de Allen vienen via Kottke (que vendrán también via diossabedonde)