(wikipedia): One type of event is popular with those that find returning to the “default world” to be a little jarring after having enjoyed the experiences of the burn. To relieve this culture shock, burners may participate in Decompression events to recapture the spirit of the original event.

Dicen que lo mejor del regreso es la primera ducha. Para nada. La mierda se te queda en los poros y tras media hora bajo el agua la toalla que usas al salir sigue quedando negra del polvo que sigue saliendo de tu piel y al secarte sigues teniendo el pelo estropajoso y la piel de un color blanquecino que se te ha hecho tristemente familiar.

Lo mejor del regreso es el primer dia que despiertas en el mundo real. No sabes ni que ponerte y tus manos se van a las prendas con colorines, pelos, cueros y rotos. Sales a la calle y te asomas por la puerta mirando de reojo para los lados. Te alegras cuando ves una bicicleta porque piensas que estará llena de purpurina, peluches, música y que el que la monta irá desnudo del todo, pintado o disfrazado de maneras que jamás se te habrían ocurrido. Nada. Estas en el mundo real de nuevo y los coches son normales y la gente duerme y se despierta y trabaja y va al super y los animales de peluche no cantan ni persiguen en grupo a la gente que va en bici y en los grifos hay agua corriente y en los ojos de los vecinos que se cruzan de camino al trabajo ves que no eres el único que esta teniendo una curiosa forma de flashback. El efecto de irrealidad durará una semana.

La noche que llegamos un desconocido decidió acabar con su vida en el desierto y se ahorcó desde lo alto de su enorme tienda de dos pisos. Su cuerpo permaneció colgando rodeado de sus amigos, que charlaban y bebían admirando la supuesta obra de arte hasta que uno de ellos, en un raro ataque de realidad decidió intentar hablar con el muerto. Nos enteramos al día siguiente. Había conseguido teléfono e internet sin muchos problemas (encontré a alguien en mitad de la nada sentado con su laptop en el suelo, me hizo una cruz en el suelo y me dijo “aquí vas a tener Red, vuelve cuando quieras”), pero la información llegó vía un tradicional periódico que alguien desde dentro publicaba diariamente con alguna prensa llevada hasta el desierto.

La situación no es inusual en la atmósfera de surrealismo que rodea toda la experiencia. Te pasas mucho tiempo solo, ves demasiadas cosas que te hacen replantearte el sentido de tu realidad y cuando te has dado cuenta, tu mente asocia lo que vives dentro con lo que es la realidad (es lo mismo que sentí la primera vez que tromé un psicotrópico y no paraba de pensar que lo que veía era la realidad pura y clara) y ves lo de fuera, lejano y incomunicable, como un mal sueño que ha durado demasiados años.

La gente dice que Burning Man y Black Rock City estan hecha de la materia de la que se inspira el contador de cuentos y cuando llegue aqui me apresure a apuntar todas las barbaridades que había contemplado. Como en un sueño el contraste con la realidad es brutal y tu cerebro no aguanta experiencias tan divergentes por lo que poco a poco empiezas a despertar y olvidarlo todo, sospechando que es un sueño y un delirio que te dió la arena del desierto.

Black Rock City era una ciudad improvisada que durante ocho días albergó a casi 50.000 personas. Se construye en el desierto con lo que llevas formando calles concentricas cruzadas por radios con los nombres de las horas cuyo centro es el hombre que arderá la noche del Sábado. Las calles las forman tiendas, caravanas, autobúses de colegio reconvertidos en salas de masajes y cúpulas geodésicas que albergan clubs, chill outs, centros de meditación o de expansión de la mente, cafeterías, talleres o restaurantes. Todo es gratis y cuando quieres pagar haces regalos bien en forma de objetos (collares), bien en forma de cuentos, poesía, canciones o masajes. La gente sonríe mucho y no es raro tener, en medio del calor del desierto, una conversación profundísima con alguien a quien llegas a reconocer como tu soul mate para luego de repente dar un beso de mariposa y largarte como si nada hubiera pasado sabiendo que a esa persona no volverás a ver más.

Vas siempre en bici puesto que las distancias son enormes, aunque ves monociclos, zancos transformados para dar más agilidad a quien los lleva, coches mutantes, barcos pirata navegando por medio del desierto, autobuses de guía que muestran las bellezas de Black Rock, avionetas con paracaidistas que aterrizan en pleno desierto, cometas con cámaras pegadas para captarlo desde arriba y mucha mucha gente caminando desnuda por medio del desierto. La enorme zona de tiendas se queda atrás cuando te adentras en pleno desierto. Estas solo, el sol tiene un raro color amarillento y las sombras son larguísimas.

Burning Man es el contraste. El de los colores y los materiales de los vestidos con el desierto, el de la amabilidad de tus conciudadanos y lo intenso de la experiencia con las condiciones duras del desierto. El del día agradable, tranquilo, solitario y calurosísimo con las noches heladas llenas de música techno. El de las obras de arte enormes imposibles esparcidas por medio del desierto esperando ser quemadas. Burning Man es quemar y es fuego constante. El hombre que da nombre al festivar y la mayoría de arte que ves se quema como simbolo de la liberación de desprenderse de la materia. Ves a muchos de los participantes jugando con fuego de las maneras más imposibles, con botellas de propano, malabares o con la construcción de sus parques basados en fuego.

Me van a permitir tanta introspección e intimismo. Hay cosas que escribo porque necesito leerlas. Este blog ha sido (y será siempre) una especie de cuaderno de bitácora de un viaje que se esta prolongando bastante más de lo que esperaba en un principio y una manera tanto de comunicarme con quien se queda (o quien se ha ido lejos) como de mantener un registro de las maravillas que vea, sienta, piense o me sucedan. El efecto colateral es conocer gente maravillosa (muchos de los cuales acaban siendo amigos), recibir mails de personas en situaciones parecidas y ver como se concentra una pequeñisima comunidad capaz de mantener conversaciones, conocerse y ayudarse, por lo que el blog necesariamente toma otras formas -digamos más digeribles- pensadas en la gente que esta al otro lado, que curiosamente solo entró en la ecuación bastante más tarde en el proyecto. Es por ello que lo que empezó siendo un post enorme escrito durante una semana sobre las maravillas que he visto en Black Rock City y una enumeración casi obsesiva de cada pensamiento, sensación, recuerdo o meditación (cosas como que hago con mi vida o el significado de mi trayecto o mi pareja se me pasaban muchas veces por mi cabeza) quede limitada y reducida a una mucho más leíble serie de artículos temáticos sobre los aspectos más importantes del festival. Tendrán un tag y podrán pasar de ellos si quieren pero como muestra acabo de terminar el primero (sobre el templo, que veis abajo) y espero que vengan mas, cuando me siente, reflexione, ordene las notas y las fotos y tenga el valor de ponerme al teclado. Ustedes (y supongo que mis nietos cuando me lean) me lo agradecerán…. Aunque no lo parezca, hoy, una semana después de la quema del hombre, aún no he aterrizado del todo….

Burning Man 2007. Colección de fotos que he realizado.